Sobre la legalización del matrimonio homosexual

Como cada uno de nosotros escoge sus batallas, ahora sabemos que esta Administración se decantó por éste como su logro fundamental. Como se suele decir, ya lo juzgará la historia.

La decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos ha generado un inusitado número de reacciones en nuestro país. Las redes sociales nos han trasladado toda clase de comentarios. Quiero sumarme a ellos y dar mi opinión.

En primer lugar quiero subrayar el trasfondo económico de la solicitud. Son muchísimos los que siendo personas del mismo sexo ya conviven juntos. Ellos ya habían  decidido su estilo de vida. Sólo que no gozaban de las mismas ventajas económicas de las parejas heterosexuales. Me refiero al seguro médico, deducciones fiscales y prestaciones laborales (entre otros) que sí benefician a  los que están legalmente casados. De allí que pretendieran que se igualara el matrimonio entre personas del mismo sexo al matrimonio entre un hombre y una mujer.

El Presidente Obama ha escogido su legado, beneficiando a las parejas del mismo sexo, lo cual no hizo, por ejemplo, con los Afro-Americanos, quienes quedan después de los dos períodos de este gobierno prácticamente igual que como se encontraban. Lo mismo podemos decir de los latinos.

Como cada uno de nosotros escoge sus batallas, ahora sabemos que esta Administración se decantó por éste como su logro fundamental. Como se suele decir, ya lo juzgará la historia.

Quiero hacer un símil de la situación Estadounidense con lo que vivimos los guatemaltecos. Hace ya muchos años que se venía venir el desenlace. Las parejas del mismo sexo así como los homosexuales aparecían ya en muchas películas, series de televisión y el término “salir del closet” se popularizó. Era solo una cuestión de tiempo llegar al día de hoy. Pero, ¿Qué tiene eso que ver con Guatemala? Nosotros hemos convivido con la corrupción galopante por décadas sin hacer nada al respecto. No hay sanción social, no hay referente moral, no hacemos nada. Cada cuatro años es peor. Y nos hemos limitado a decir: “Este es el peor gobierno de nuestra historia, el más corrupto.”

Algunos van a enojarse por lo que escribo, pero es un hecho que en la campaña pasada (hace sólo cuatro años), un asesor me aconsejó que abandonara el tema de la batalla a la corrupción, porque según las encuestas solo el uno por ciento de los Guatemaltecos lo percibía como importante. A tal punto habíamos llegado. Ahora que este gobierno ha roto todos los precedentes con el robo descarado, hasta ahora se ha vuelto tema de indignación.

Y por favor tome nota. El Presidente sigue en su puesto, y la gente parece creer que él no sabía lo que hacía su VicePresidenta, su Secretario Privado (convertido en flamante Presidente del Seguro Social) – nombrado por el mismo Presidente, y el Ex Secretario Privado de la Ex-VicePresidenta.      ¿Cómo es posible creer una tontería tan grande cuando se comparten hasta los testaferros? Esto no es ingenuidad, esto ya es una ceguera total.

Pero, hablemos de la similitud. En ambos casos hay una sociedad mayoritaria formada por gente honrada, trabajadora y que comparte principios morales que podríamos llamar conservadores. ¿Dónde estaban ellos en los últimos 30 años? Seguramente que estaban trabajando, enfocados en lo suyo, ajenos totalmente a las necesidades de la sociedad. Similar la situación de las Iglesias. Ahora todos hacen declaraciones. Yo pregunto:

¿Por qué no se pronunciaron antes? ¿Por qué no activaron antes en favor de su propia sociedad?   Mi respuesta es: Refugiados en su concepto de Ciudadanía Celestial, abdicaron su responsabilidad con la ciudadanía terrenal.

Ahora sólo queda vivir con las consecuencias. Bien solía decirse hace mucho tiempo que existen dos clases de pecado: el de comisión y el de omisión.

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A propósito de las manifestaciones

Las manifestaciones deben traducirse en una constante vigilancia y la consiguiente “sanción moral”, que quizás sea el mayor logro de estas ultimas semanas.

Todos en Guatemala estamos viviendo un tiempo de entusiasmo al comprobar la manifestación espontánea de cientos de miles de personas que requieren cambios para nuestro país. “El país despertó” afirman algunos con emoción. “El pueblo está harto de los políticos ladrones” expresan otros.

A mi modo de ver, las manifestaciones son muy positivas. Han sido una muestra de civismo, paz, espontaneidad y amor patrio.  Se pide la renuncia del Presidente, y algunos llegan a señalar la necesidad de Reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Sin embargo, la misma espontaneidad impide que haya un diálogo sobre lo que se solicita y la profundidad de los cambios que necesita el país.

La indignación se produce a causa del enriquecimiento ilícito y descarado de los funcionarios. Se percibe que ese es el problema principal. Es absolutamente cierto que ha habido un saqueo inédito de las arcas nacionales. Pero es aún peor lo que este gobierno le hizo al sistema de Justicia, habiendo trastocado todas las Comisiones de Postulación y usado los recursos al alcance del Ejecutivo para comprar impunidad para el largo plazo. Recuerde el lector que se manipularon las Comisiones para postular a los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a los Magistrados de Salas de Apelaciones, a los Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, El Contralor de Cuentas y El Fiscal General. Se dejó fuera del juego a jueces, magistrados y funcionarios que contaban con la experiencia, la capacidad técnica, pero sobre todo con la honradez y ética por el hecho de no plegarse a las exigencias  de los enviados del Ejecutivo. Los que no se dejaron comprar quedaron fuera. Y muchos inmorales entraron a los puestos. Desde luego que hay honrosas excepciones, pero la mayoría se rindieron ante el chantaje de los Partidos Políticos que habrían de elegirles en el Congreso a cambio de promesas de futuro.

Estas personas están allí, en sus puestos y son los encargados de la Justicia, las elecciones y la fiscalización de las finanzas del Estado. Este Gobierno pretendía dejar a todos en posiciones que les garantizaran la impunidad y librarse así de las consecuencias del saqueo. No es remoto que se pretendiera incluso manipular el proceso electoral con el trato asimétrico que se da a los diferentes partidos políticos. A unos se les permite todo, mientras que otros son obstaculizados desde dentro del Tribunal.

Es por estas razones descritas tan brevemente que yo estoy de acuerdo con solicitar o exigir la renuncia del Presidente, pero pienso que esa es tan solo una pequeña parte de lo que realmente necesitamos. Si no hay cambios profundos en el sistema de Justicia, cambios que permitan un verdadero Estado de Derecho, no hay esperanza.

Esos cambios profundos necesitan a) De cambios en ciertas Leyes Fundamentales y b) Más importante, cambios de funcionarios. Es imprescindible que contemos con personas con ética que quieren servir a Guatemala y no servirse de ella. Debe haber un profundo cambio de actitud.

Por ultimo, las manifestaciones deben traducirse en una constante vigilancia y la consiguiente “sanción moral”, que quizás sea el mayor logro de estas ultimas semanas.

La clave de una vida plena es la Actitud

Nuestra actitud va a definir la forma como nos tratan.

En el programa de radio “Construyendo nuestro Futuro” hemos estado hablando de un elemento clave para alcanzar el éxito en nuestra vida. Parece algo muy simplista, pero me atrevo a aseverar que la actitud es el elemento clave para lograr la felicidad, la prosperidad y aquello que nos brinda una vida plena.

Una actitud positiva va a lograr una reacción positiva hacia nosotros de parte de todos con quienes tratamos. Nuestra actitud va a definir la forma como nos tratan.

La vida es una serie de intercambios con nuestros semejantes. Todo el tiempo interactuamos con los demás. La forma como nos tratan produce un gran efecto en nosotros. Puede ser que nos sintamos apreciados o rechazados y desde luego nuestras emociones van a seguir a esas reacciones produciendo alegría y autoestima o rechazo y amargura. 

Pero la actitud no tiene que ver solamente con nuestro trato con los demás. Sobre todo, tiene que ver con “todo” lo que emprendemos, o “dejamos de emprender”.

Una actitud de temor nos va a paralizar al punto de ni siquiera intentar algo. Una actitud de imposibilidad va a eliminar cualquier emprendimiento de nuestra parte. Una actitud pesimista y negativa va a asegurar el fracaso de nuestras acciones, y así sucesivamente. La actitud viene a ser como la brújula que define el rumbo de nuestro caminar.

Una actitud positiva va a llevarnos a emprender y a conseguir resultados. Una actitud que dice: “Todo es posible” va a conseguir que alcancemos todos nuestros sueños.

La actitud es algo que todos podemos escoger en la vida. Es una decisión personal, y solo depende de que tengamos perseverancia y consistencia en desarrollarla. Se trata de un círculo virtuoso que comienza con pensamientos positivos, afirmaciones verbales, o lo que llamamos la confesión de la boca.

Creer de todo corazón lo que pensamos y hablamos y luego atrevernos a actuar de acuerdo a nuestros pensamientos y palabras.  Por supuesto que va a haber problemas y obstáculos, pero recuerde que lo importante no es cuantas veces caemos, sino cuantas nos levantamos.

Las próximas semanas haremos un esfuerzo para aprender más acerca de los procesos necesarios para desarrollar una buena actitud.

– Harold Caballeros

¡Hoy es un buen día para sonreír!

Ninguno de nosotros puede manejar o escoger todas las circunstancias que cada día nos depara.

Hay una canción de Juan Manuel Serrat que me ha gustado mucho por años, que inicia con la siguiente estrofa: Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así; aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti.

A mí me parece que tiene mucha razón. Ninguno de nosotros puede manejar o escoger todas las circunstancias que cada día nos depara, pero ciertamente somos los dueños absolutos de nuestras reacciones. Tenemos dominio sobre el elemento clave para vivir la vida y para lograr el éxito: La Actitud.

Hay dos clases de personas; los optimistas y los pesimistas. Unos esperan lo mejor de la vida, los otros viven esperando lo peor, lo cual por cierto, siempre les alcanza. ¿Cuál es la diferencia entre ambos grupos? La actitud, ni más ni menos. Esa disposición del comportamiento que nos diferencia a todos los seres humanos. Hay actitudes mediocres, las hay malas, las hay buenas y las hay excelentes. Están todas en el supermercado de la vida. Y además ¡ES GRATIS!, solo se trata de escoger una y llevártela contigo.

La actitud que hayas escogido para vivir te dará frutos constantemente. Te acompañará cada día y moldeará tu vida. Aunque no lo sepas, la actitud con que te desenvuelves va a determinar cómo te tratan los demás. Mi actitud entonces, tiene la clave para lograr una buena reacción en los demás.  Aprendí a sonreír y no se ha quitado nunca.

Recuerdo que durante la campaña Presidencial hace cuatro años un periódico hizo un reportaje sobre mí, y lo titulo: “Tengo una manía, sonrío todo el día.” Me parece que me pinta muy bien. Me considero un optimista, me gusta la vida, y sí, me gusta mucho sonreír. Es parte de la actitud que escogí para “vivir la vida”.

¡ES GRATIS!

Joie de Vivre

omos nosotros quienes vamos a determinar con nuestra actitud el tipo de vida que vamos a lograr cada día.

Expresión extraordinaria en idioma francés que se refiere al “gozo de vivir la vida”, a la “alegría de vivir”.

Soy ferviente admirador de la Declaración de Independencia de Estados Unidos en la frase que dice: We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness.  Lo que en una traducción libre diría: Nosotros aceptamos estas verdades como evidentes, que  todos los hombres han sido creados iguales y que a ellos les han sido dados por el Creador ciertos derechos inalienables, dentro de los cuales están la Vida, la Libertad y La búsqueda de la Felicidad. Posteriormente se justifica la existencia del estado para asegurar esos derechos.

Hablar de la vida y de la libertad es por supuesto fundamental, pero lo que a mí me entusiasma es colocar al mismo nivel de estos derechos sagrados la búsqueda de la felicidad.  Son tantos los problemas que aquejan a las personas y a la sociedad, que yo encuentro muchos libros y muchos mensajes sobre cómo salir de las situaciones negativas, pero muy poco o nada acerca de la felicidad.

Ser feliz es una ambición humana natural. Queremos tener un matrimonio feliz, una familia feliz, deseamos alcanzar la felicidad en cada área de nuestra vida. Y la pregunta natural sería; ¿De qué depende que alcancemos o no la felicidad? Definitivamente de nuestra actitud.

Por eso me gusta tanto esa expresión “La Joie de Vivre” (como en el título de la novela de Zola). La alegría de vivir, de amar, de pasear, de compartir depende de nuestra actitud. Es una decisión propia, individual. Nada ni nadie puede hacer que vivamos o no esa felicidad. No depende de razones o circunstancias externas. Depende exclusivamente de una decisión interna totalmente voluntaria, intencional.

En otras palabras, somos nosotros quienes vamos a determinar con nuestra actitud el tipo de vida que vamos a lograr cada día. Hay personas pesimistas que se quejan de todo, viven amargados y tienden a ver siempre el “vaso medio vacío”. Otros por el contrario están llenos de optimismo, ven el lado agradable de las cosas y se enfocan en el “vaso medio lleno”.

Yo decidí llamar este blog Vivir la Vida, pensando exactamente en este concepto; que todos podemos sacar lo mejor de la vida y de los demás con nuestra actitud.

Una vez estaba yo en un almacén en Red Deer, Canadá, haciendo una compra. La señora que me atendió lo hizo con gran amabilidad y me dio una gran lección que me ha acompañado por años. Yo alabé su país y le dije: “Encuentro que acá la gente es muy gentil”, a lo que ella replicó: “Es que Usted saca lo mejor de nosotros con su actitud y su sonrisa”. No olvidé nunca ese día y esa breve conversación. Ese logro se ha repetido en mi vida una y otra vez. Trato de cultivar una actitud positiva y gozar de cada momento que la vida me ofrece.

Continuará…

– Dr. Harold Caballeros

Vivir versus Sobrevivir

O seguimos culpando a alguien más de nuestras falencias o asumimos la responsabilidad de nuestra vida.

Hay dos clases de personas, unas viven la vida a plenitud, y otras solamente sobreviven. Suelo usar una analogía que distingue entre una persona que viaja en una balsa y otra que se conduce en un bote con motor y timón. El que va en la balsa va a donde le lleva la corriente. No tiene ningún control sobre la dirección que toma su vida. Por el contrario, la persona que viaja en un bote a motor  se dirige hacia su propia meta. Sabe a donde  va en la vida y sin duda alcanzará su objetivo. Es un momento muy triste llegar a la vejez y darse cuenta de no se aprovechó la vida, que nunca se tuvo una dirección clara y definida.

Existe un  concepto llamado el “locus de control”. Este se trata de una línea continua que tiene dos extremos. En el primero las personas suelen atribuir las circunstancias de la vida a factores externos. Culpan a la vida, a la situación económica, a lo que hacen los demás o a cualquier otro elemento que está fuera de su control, que no depende de su esfuerzo. En el otro extremo tenemos a aquellos que asumen el control de su vida y atribuyen sus circunstancias a factores internos, personales, como la fe, la confianza, la educación, el trabajo arduo etc.

Cuando me tocó representar a Guatemala en la Cumbre de Las Américas en Cartagena, la Celac en Caracas, la Asamblea de la OEA en Bolivia o o la Cumbre  Iberoamericana en Cadiz, tuve que aguantar largas horas escuchando a algunos de los Presidentes o a algunos de mis colegas Ministros en su perorata contra Estados Unidos, a quien se le culpa de nuestros problemas, y en lugar de reconocer nuestras mediocridades, se echa mano de un discurso obsoleto que culpa de todos  nuestros males al “imperialismo”. Qué bueno que Cuba ha decidido cambiar el rumbo para sacar a su población de la más abyecta pobreza.

Para nosotros se trata de tomar una decisión. O seguimos culpando a alguien más de nuestras falencias o asumimos la responsabilidad de nuestra vida y decidimos “construir nuestro futuro” con las herramientas que Dios nos ha dado; la fe, la educación, el trabajo arduo, los valores morales y el entendimiento espiritual.

– Dr. Harold Caballeros.

Final de Partida

Necesitamos desarrollar una visión que sea general, pero simultáneamente particular.

Suele decirse que si alguien enfoca su vista en el árbol que tiene enfrente, corre el riesgo de perder de vista el bosque. Se trata de un ejemplo excelente para ilustrar la atención que debemos otorgar a la “visión”.

Tal y como hemos compartido en el programa de radio, un elemento fundamental para construir nuestro futuro consiste en tener una visión clara de aquello que deseamos lograr. Definimos la visión como la imagen de un futuro deseable. Es la manera de poder ver hoy, lo que deseamos tener mañana.

Para que la visión sea clara y definida, debemos pasar tiempo con ella. Pensar en la visión, verla desde diferentes perspectivas, desarrollarla en detalle nos dará el conocimiento de la visión que producirá pasión en nosotros por alcanzarla.

Es aquí donde hace sentido la ilustración del árbol y el bosque. Si bien la visión necesita de nuestro enfoque en lo particular (y poner atención a los detalles), de ninguna manera podemos perder de vista lo general (la visión panorámica). En otras palabras, necesitamos desarrollar una visión que sea general, pero simultáneamente particular.

Si se nos permite una  segunda ilustración, es imprescindible tener un telescopio y a la vez un microscopio para afinar nuestra visión de futuro.

Con aprecio,

Harold Caballeros.