El Precio y el Premio de ser Creyente

El Precio y el Premio de ser Creyente

Introducción

Siempre hay un precio que pagar y un galardón o premio que recibir. Comúnmente
decimos frases como estas: “La moneda tiene dos lados”, o aquella tan usada “En
la vida todo tiene su precio y también su recompensa” es algo tan cotidiano lo que
podemos observar en el mercado o en cualquier área de la economía.

En la vida cristiana no es la excepción, hay un precio que pagar, algo que tenemos
que entregar, pero hay también un tremendo galardón que recibir. En esta oportunidad
vamos a realizar un estudio acerca del precio y el premio de ser creyente.

Base Bíblica

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,
despojémonos de todo peso y del pecado.” que nos asedia, y corramos con paciencia
la carrera que tenemos por delante.

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto
delante de él, sufrió la cruz menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra de
Dios.”Hebreos 12:1-2

La escritura nos invita como creyentes a despojarnos de todo estorbo, de todo pecado.
Es decir una vez que recibimos a Cristo, que obtuvimos el nuevo nacimiento no
podemos quedarnos así. Esto nos indica que hay algo más como cristianos, del simple
hecho de la salvación de nuestro espíritu.

El apóstol Pedro señala: “obteniendo el fin de vuestra fe que es la salvación de vuestras
Almas.” 1º Pedro 1:9

Observe bien, dice que no sólo consiste en la salvación del espíritu, sino también del
alma.

Desarrollo

Hay dos procesos en el creyente

I. La salvación del espíritu

A. La Biblia dice: “habéis sido comprados por precio de sangre” (1ºCo. 6:20 y 1ºP
1:19), esto es por el sacrificio de Cristo, por el derramamiento de su sangre, ¿cierto?

B. Cuando creemos esto de todo corazón y le confesamos con nuestra boca, obtenemos
esta salvación (Ro. 10:9-10), es así como pasamos de muerte a vida, de la
potestad de las tinieblas al reino de su Hijo Jesús. Esto sucede en un abrir y cerrar de
ojos en el espíritu del hombre; no así en su alma.

II. La salvación del alma

El apóstol Pablo escribe: “No os conforméis a este siglo, sino que TRANSFORMAOS por
medio de la Renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la
buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Ro. 12:2)

Para esto debemos entender lo siguiente:

A. Componentes del alma
Voluntad – Intelecto – Emociones

El sistema del mundo ha afectado de manera negativa estas tres áreas de nuestra
alma, y nos ha adiestrado a pensar de manera contraria a la Palabra de Dios, a veces
muy aberrante, otras muy sutil y dañina. Proverbios dice “tal es el pensamiento en
su corazón, así es él.”

B. La internalización

El apóstol Santiago escribe “desechando toda inmundicia y abundancia de malicia,
recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar nuestras almas.”

A través de la Palabra que mora en nuestros corazones, que es implantada, que se
ha hecho carne es que podemos salvar nuestras almas. Nuestros pensamientos, intelecto,
emociones y voluntad entran en un proceso de cambio, se alinean a la Palabra
de Dios.

Entendemos que el Cristianismo no es una religión, es una relación con Dios; es un
estilo de vida. Internalizar es permitir que el carácter de Cristo transforme nuestra vida.

Dos puntos importantes del precio que pagar

1. Salir de ese o aquel pecado. La Biblia dice en 1º Jn 1:9 “Si confesamos nuestros
pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.” El pecado
tiene fuerza cuando se mantiene oculto, pero cuando sale a la luz se desvanece.

2. Internalizar es la Palabra implantada, la que nos forma y renueva el entendimiento.

Cuatro beneficios que obtenemos:

1. Paz con Dios

2. Paz conmigo mismo

3. Paz con nuestro prójimo

4. Paz con nuestro entorno (La Creación)

Todo esto se resume en una sola palabra SHALOM

Ilustración

Piense usted en el atleta que se prepara seriamente para una competencia, que
debe levantarse muy temprano para resistir largas horas de entrenamiento, negarse
a ciertos placeres, ya que entra en un fuerte régimen alimenticio; apartarse de la
familia, soportar cambios climáticos y diferentes horarios, tanto sacrificio. El precio
que paga es muy alto, pero cuando sube al pódium y le es colocada la medalla
de campeón y todos los espectadores lo ovacionan, es el momento de gloria; es el
Premio por haber pagado el precio!

Es así en la vida cristiana, el Señor a cada uno nos tiene preparado un galardón muy
grande (Ap. 22:12).

Conclusión

Dios ha hablado a tu corazón. No importa si es la primera vez que escuchas este
mensaje o has tenido otras oportunidades. Hoy te dice el Señor “Quiero tener una
relación contigo, quiero implantar mi palabra en tu corazón. Hoy quiero iniciar en ti
una transformación integral en tu espíritu, alma y cuerpo.” Si este mensaje tocó tu
vida, repite esta oración en voz alta:

Señor Jesús, gracias por salvar mi vida con tu sacrificio en la cruz, reconozco que tu
eres Dios, y te invito a entrar en mi corazón para que implantes tu Palabra, quiero
internalizar contigo y que tu Espíritu transforme mi vida.

Bendición general

Oro a Dios para que tu mente sea renovada a través del conocimiento pleno de la
Palabra de Dios. Tú tienes la mente de Cristo, vienen pensamientos de bien y de paz
para ti. Pensarás en todo lo verdadero, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable,
todo lo que es de buen nombre, todo lo virtuoso y digno de alabanza. Amén.

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Harold Caballeros es un abogado guatemalteco, empresario, rector universitario y político.
Fundador de Ministerios El Shaddai, Corporación de Radios Visión y Universidad San Pablo de Guatemala.

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